miércoles, 24 de febrero de 2010

Cinco lecciones que deberíamos haber aprendido de la crisis


Joseph Stiglitz (Premio Nobel de Economía en 2001) 
El mercado no se corrige solo. De hecho sin la regulación adecuada, el mercado tiene una tendencia natural hacia los excesos. Sencillamente la mano invisible de Adam Smith no existe. Los banqueros persiguen su propio interés que no tiene porque encajar con los intereses generales de la sociedad, incluso por no encajar no tienen porque encajar ni con el interés de sus accionistas o deudores y sin duda no son los mismos intereses que los propietarios que han perdido sus viviendas, los trabajadores que se han quedado sin empleo, los jubilados que han visto como sus fondos de pensiones se evaporaban o los contribuyentes que han pagado miles de millones de dólares en rescates bancarios.
Bajo la amenaza de colapso del sistema, la red de seguridad, no ha servido precisamente para salvar a los individuos de las exigencias de la vida, sino que la han extendido generosamente para salvar a la banca comercial, la banca de inversión, a las aseguradoras o a las compañías de automóviles. Nunca tanto dinero había sido transferido de tantos hacia tan pocos…. La justificación ha sido que rescatar a la banca, permitiría que se volviera a abrir el grifo del préstamo. Esto no ha sucedido. Lo que ha sucedido ha sido simplemente que el contribuyente ha dado su dinero a las instituciones que han estado especulando con ellos durante años, vía préstamos predatorios, intereses de las tarjetas de crédito usureros, y comisiones no transparentes.
El plan de rescate ha expuesto una de las mayores hipocresías de la historia. Aquellos que se escudaban en la austeridad fiscal cuando se trataba de financiar pequeños programas de bienestar para los pobres, ahora han defendido sin problemas el mayor plan de rescate de la historia. Los que abogaban por la virtud del libre mercado y de la transparencia han llevado a crear un sistema financiero tan opaco que ni los mismos bancos comprenden sus balances. Los que defendían la responsabilidad ahora buscan el perdón de la deuda para el sector financiero.
La segunda lección implica tratar de entender porque a menudo los mercados no funcionan como deberían. Hay varios motivos para que ocurran los fallos del mercado. En este caso, las instituciones financieras demasiado grandes para caer, tienen incentivos perversos. Si sus apuestas tienen éxito, se quedan con todos los beneficios, si fallan, es el contribuyente el que paga la fiesta. Cuando la información es imperfecta, el mercado no funciona bien, y las informaciones imperfectas abundan en el mercado financiero.
Tercera Lección, las políticas keynesianas funcionan. Países como Australia, que han implementado grandes planes de estímulo bien diseñados, están saliendo de la crisis. Otros países que han sucumbido a la vieja ortodoxia… siempre que la economía entra en recesión aparece el déficit,  la recaudación de impuestos cae de forma más rápida que los gastos. La vieja política económica ortodoxa sostiene que este déficit debe ser cortado, ya sea aumentando impuestos o recortando el gasto. Cualquiera de las dos medidas reduce la demanda agregada y empuja a la economía a una profunda depresión y menoscaba aún más la confianza.
Cuarta lección. Tiene que haber algo más en la política monetaria que sólo luchar contra la inflación. Una atención excesiva en controlar la inflación por parte de los bancos centrales provoca que se ignore lo que está sucediendo en los mercados financieros. El coste de una inflación elevada, es minúsculo comparado con el coste que se impone a una economía si los Bancos Centrales dejan que florezcan las burbujas especulativas.
Quinta lección. No toda innovación nos lleva a tener una economía más eficiente y productiva, por no mencionar una mejor sociedad. Los incentivos privados importan, y si no están alineados con un retorno social, el resultado puede ser que se tomen riesgos excesivos y predomine un comportamiento cortoplacista. Por ejemplo los beneficios de las innovación en la ingeniería financiera de los últimos años son difíciles de probar. Lo que ha quedado claro es que el coste asociado a ellos ha sido enorme.
De todas las lecciones, me quedo con la cuarta. Porque en teoría es la que es más fácil de remediar. Sólo depende de la voluntad de un puñado de personas, con una tarea muy difícil pero supuestamente muy inteligentes. De momento parece que siguen sin aprender su lección, más bien todo lo contrario. No solo siguen con tipos de interés nulos, sino que hasta han empezado con políticas monetarias nunca vistas como el quantitative easing. La excusa es que de momento no hay signos de inflación, el problema es que van a crear otra burbuja especulativa que tardará más o menos pero volverá a estallar.
China Daily

jueves, 18 de febrero de 2010

La Justicia, la Democracia y Garzón

Alfredo Carralero*

Resumen: en el presente artículo se analiza que una parte de la judicatura sintoniza con los planteamientos de la ultraderecha y utiliza la figura de Garzón como “cabeza de turco” pues ve que algunas de sus actuaciones: Memoria Histórica, lucha contra la delincuencia económica, los paraísos fiscales, en pro de la Justicia Universal, y atenta contra los intereses vitales de las clases dirigentes. El alumbrar las zonas de penumbra en las que se urden los manejos de los poderosos, es ensanchar la democracia real y las clases dirigentes lo perciben como incompatible con su “status” real. Es por el mismo motivo, que viven como un ataque real la ley de la Memoria Histórica y el poner en duda el relato “canónico” de la Transición.


Independientemente de lo que se piense, sobre la figura del Juez Garzón, lo que parece cierto es que estamos asistiendo a la apertura de un nuevo frente por el que se ha lanzado en tromba la derecha jurídica a atacar los postulados de justicia, progreso y democracia. Por cierto, estos elementos no han dejado de hacer lo mismo desde los ya lejanos tiempos de la Transición. En efecto, una parte de la Judicatura y el aparato judicial se ha convertido en el ariete de la ultraderecha y de los valores más reaccionarios y rancios de la sociedad española y ello fundamentalmente por dos motivos: por historia y por procedencia social.

Por historia, porque hasta no hace mucho tiempo la judicatura servía exclusivamente para disciplinar a las masas cuando éstas pretendían dejar de ser meras comparsas de la Historia y decidían erigirse en protagonistas o poner en peligro el sacrosanto principio de la propiedad. El otro cometido básico que se asignaba la justicia, era el ser mediador en los litigios de propiedad de los poderosos: herencias y temas similares, esto siguió siendo así hasta mediados de los setenta del pasado siglo. Estos eran pues los cometidos que se había marcado a la judicatura, como una de las clases dirigentes en defensa de los privilegios e intereses del conjunto de estas clases sociales. Tras la eclosión del uso de la Justicia, de una forma masiva, en los dichos años setenta, por una sociedad más dinámica, hizo que la judicatura en vez de plantearse convertir la Justicia en un eficiente servicio público, ven con fastidio el problema de la clasificación y lo viven como una agresión a su santa siesta de procedimiento decimonónico: atacan el jurado, se oponen a que ingresen mas jueces por el cuarto turno, impiden los procesos de modernización y racionalización con fútiles argumentos garantistas (recuérdese el reciente problema de los secretarios de juzgado).

Y lo que es más grave, la judialización de la vida pública, les convierte “de facto” en los árbitros de la vida política. Solo en ese sentido se puede entender la expectación ante el fallo sobre el Estatuto de Autonomía de Cataluña. La judialización de la política, fue un terrible gol que la derecha marcó a los constituyentes: los Peces Barba, Solé Tura y otros se lo dejaron marcar con total candor a pesar de una experiencia histórica muy conocida: en la República de Weimar, los jueces de la ultraderecha prusiana, boicotearon a nivel legal todos los intentos de la socialdemocracia por convertir a Alemania en un país democrático, de conseguir salir de la crisis económica terrible en que se encontraban. Con todo esto sin duda fueron otro de los estamentos junto con el Ejército que allanaron el camino al poder a Adolfo Hitler.

¿Y por qué éstas reflexiones?, porque el brutal ataque al juez Garzón tiene componentes de todo tipo, pero hay uno fundamental: la ocultación a la ciudadanía de las actividades de las clases dirigentes en el que luego ahondaremos. Pero el ataque es terriblemente cínico, hablando de Botín como “patrón” y “comprador” de la voluntad de Garzón. ¿Creen que se nos ha olvidado la doctrina “Botín” que impuso el Supremo?. Con ella, se quiso cortar de raíz iniciativas populares de justicia frente a los verdaderamente poderosos, y los jueces del Supremo, esos sí, favorecieron a Botín, negando la legitimidad de la iniciativa popular en la denuncia de los turbios delitos económicos en que supuestamente estaba metido Botín.

Pero quizá el tema que hizo saltar todas las alarmas de la ultraderecha, fue el auto del juez Garzón dirigido a juzgar a los generales golpistas de 1936. Auto con fuerte carga simbólica si se quiere, pero carente de importancia practica pues todos los posibles inculpados habían fallecido ya hacía tiempo.

¿Entonces por qué éste ataque fulminante?. Aparte del cinismo de plantear que Garzón prevarica, porque la ley de Amnistía, anterior a la Constitución hizo inexistentes los delitos del fascismo, que el auto comenzaba a enjuiciar. Todo ello sin entrar a considerar los nuevos derroteros del Derecho Internacional sobre la imprescriptibilidad de los crímenes contra la Humanidad. Lo cierto es que la ultraderecha vive la ley de la Memoria, como un ataque frontal a su “status quo” y su hegemonía actual, como si se pretendiera reescribir la historia y ésta vez sí, derrotarla. Porque, lo cierto es que la derecha fue la triunfadora clara de la Transición.

Pero vayamos por partes, la caída del régimen fascista no se produjo por más que machaconamente se nos diga por la “audacia” de Suárez o la “valentía” del Rey, estos dos “pilotos de la Transición”, vivían cada día con el sobresalto de si sería el día en que los fascistas les meterían en un avión y les echarían de España, o más expeditivamente, los más exaltados les pondrían contra un paredón por “traidores”.

No, la ruptura hasta dónde fue posible, la hicieron las masas con sus entonces gigantescas movilizaciones y huelgas. El tributo de sangre fue enorme, las razias de las policías paralelas, los “disparos al aire” siempre con muertos. El pueblo pasa a ser el protagonista de la historia de España como en pocos momentos lo ha sido, el final de los años setenta, junto con 1931 y 1936, la II República y el comienzo de la Guerra Civil, es cuando las masas exigen el protagonismo que les corresponde y exigen realmente libertad y democracia.

Y la derecha se aterroriza: el pueblo movilizado exigiendo democracia real es incompatible con su dominación real. Y empiezan a maniobrar para desmovilizar a las masas, ¿se acuerdan Uds. de lo que de inmediato se vino a denominar “el desencanto”, pues eso. La Constitución prohíbe expresamente la huelga de solidaridad, fundamental arma de las clases populares. En la Constitución y en las leyes posteriores se define un sistema electoral mayoritario, que impide las iniciativas electorales y desanima a la participación. Cuesta tanto ser elegido en una lista electoral que solo le es posible realizarlo a grandes organizaciones, por otra parte las listas electorales son cerradas y bloqueadas lo que hace que son los dirigentes de los partidos los que deciden a quien y en qué lugar se vota, sin ninguna intervención de la ciudadanía. Como se ve se define un régimen político en que se desea que la única participación de los ciudadanos sea para votar cada cuatro años, en un sistema configurado como bipartidista: liberales y conservadores, y además no es preciso que voten todos. Como se ve una estupenda reedición del periodo de la Restauración; y cuando fue necesario se recurrió a la “Razón de Estado” con el fin de sustraer de la opinión pública temas inconvenientes o vidriosos: la actuación de las policías secretas, las relaciones Iglesia Estado, la adscripción a la OTAN, etc.

Porque en esencia éste es el quid de la cuestión, de todas las cuestiones: mantener en las penumbras los manejos políticos, económicos y personales de las clases dirigentes, pues es en esa penumbra en donde se cocinan todas las medidas contrarias a los intereses populares y que no se pueden confesar abiertamente pues supondría que se verían con claridad sus intenciones. ¿Qué otra cosa, sino significa términos tan machaconamente repetidos hoy en día como: reducción del déficit o abordar la necesaria reforma del mercado de trabajo? traducción: acabar con el gasto social y hacer el despido no ya libre, sino gratuito.

Y éste, sí es el pecado del Juez Garzón pretender que la justicia ilumine las zonas oscuras de la “Razón de Estado” y sus tenebrosos tentáculos de las policías secretas, conseguir que se discuta públicamente de los inconfesables negocios de las clases dirigentes o los grupos mafiosos, ¿Porque, en qué paraíso fiscal terminan unos y comienzan otros?.

Y finalmente, como osa Garzón poner en duda el relato “canónico” de la Transición que primero pretende dar dignidad a los asesinados por el fascismo, pero eventualmente rehacer la historia de una nueva Transición en beneficio de las clases populares.

¿Cómo se puede permitir que los amos del mundo y sus sicarios estén sometidos a la justicia ordinaria?. Detener al pobre Pinochet, que vino incluso al entierro de Franco y además es ya un tierno viejecito. Quienes hacen eso son unos resentidos que escarban en el pasado o algo peor... ¿Qué es ese invento de la Justicia Universal, que un grupo de jueces arrojados y valientes han levantado frente a la corrupción, el secreto, la desidia y el olvido interesado?.

El extender y alumbrar con una justicia igual para todos los actos delictivos de las clases dirigentes, impedir su cleptomanía, el poder de sus mafias y el disfrute y tranquila digestión en los paraísos fiscales, eso es lo verdaderamente intolerable pues ahonda en la democracia.

¿Y frente a todo esto qué hacer?. Lo primero de todo, defender a Garzón con todas las armas, pues de todo lo dicho de desprende que se le ataca por ser “cabeza de turco” para ejemplarizar lo que no se desea que ocurra en democracia. Bajo ningún concepto se desea que la democracia se ensanche e ilumine las zonas de penumbra y porque el ejercicio de una justicia a la que todos estén sometidos, sin fueros especiales, es una de las garantías de la democracia.

Pero debemos dar pasos adelante contra los privilegios de quienes utilizan su posición en la judicatura para defender sus intereses corporativos y desde luego ser monaguillos de las necesidades e intereses de las clases dirigentes. ¿Y cómo?, pues aun siendo lego en la materia, pero es de ver, que a un déficit democrático se le combate con mas democracia. Quizá el derecho anglosajón nos indique el camino: potenciación de la figura del Jurado, elección de fiscales, creación de instancias en las que actúen jueces elegidos democratice. En suma democratizar al estamento judicial, pues mantener la situación actual hace un daño irreparable a la democracia, es mas la impide.
*Consultor Informático y de TI
Madrid Febrero 2010

domingo, 7 de febrero de 2010

Las empresas toman la democracia de EEUU

NOAM CHOMSKY 

El 21 de enero de 2010 quedará registrado como un día oscuro en la historia de la democracia de Estados Unidos y su declive. Ese día, la Corte Suprema dictaminó que el Gobierno no puede prohibir que las compañías hagan aportaciones económicas en las elecciones.
La decisión afecta profundamente a la política gubernamental, tanto en el plano interno como en el internacional, y anuncia incluso mayores conquistas de las corporaciones sobre el sistema político de EEUU. Para los editores de The New York Times, el fallo "golpea el corazón mismo de la democracia" al haber "facilitado el camino para que las corporaciones empleen sus vastos tesoros para inundar [con dinero] las elecciones e intimidar a los funcionarios elegidos para que obedezcan sus dictados".
La Corte estuvo dividida, cinco contra cuatro. A los cuatro jueces reaccionarios (engañosamente llamados conservadores), se les sumó el magistrado Anthony M. Kennedy. El magistrado presidente, John G. Roberts Jr., tomó un caso que se podía haber resuelto fácilmente sobre bases más limitadas y maniobró en la Corte con el fin de hacer aprobar un dictamen de gran alcance que revierte un siglo de restricciones a las contribuciones de las empresas en las campañas federales.
Ahora, los gerentes de las compañías podrán, de hecho, comprar directamente comicios, eludiendo vías indirectas más complejas. Es bien sabido que las contribuciones empresariales, en ocasiones envueltas en paquetes complejos, pueden inclinar la balanza en las elecciones y, así, dirigir la política. La Corte acaba de entregar mucho más poder a ese pequeño sector de la población que domina la economía.
La Teoría de inversiones de política, del economista político Thomas Ferguson, ha constituido durante mucho tiempo un exitoso pronóstico de la política gubernamental. La teoría interpreta las elecciones como ocasiones en las que segmentos del poder del sector privado se unen para invertir en el control del Estado. La decisión del 21 de enero refuerza los medios para socavar la democracia funcional.
El trasfondo es revelador. En su disensión, el juez John Paul Stevens admitió que "desde hace tiempo se ha sostenido que las corporaciones están amparadas por la Primera Enmienda [la garantía constitucional de la libertad de expresión, que incluye el derecho a apoyar a candidatos políticos]".
A principios del siglo XX, teóricos legales y tribunales implementaron un fallo de la Corte de 1886 mediante el cual las corporaciones -esas "entidades colectivistas legales"- debían tener los mismos derechos que las personas de carne y hueso. Este ataque al liberalismo clásico fue condenado con rotundidad por la especie en extinción de los conservadores. Christopher G. Tiedeman describió el principio como "una amenaza a la libertad del individuo y a la estabilidad de los estados americanos como gobiernos populares".
En su trabajo de historia sobre la ley, Morton Horwitz escribe que el concepto de personalidad corporativa evolucionó a la par que el desplazamiento del poder de los accionistas hacia los gerentes y, finalmente, condujo a la doctrina de que "los poderes de la mesa directiva son idénticos a los poderes de la corporación". En años posteriores, los derechos corporativos se expandieron mucho más allá que los de las personas, particularmente mediante los mal llamados "acuerdos de libre comercio". Bajo esos acuerdos, por ejemplo, si General Motors establece una planta en México, puede exigir ser tratada igual que una empresa mexicana (trato nacional), a diferencia de un mexicano de carne y hueso que pretendiera en Nueva York un trato nacional o, incluso, los mínimos derechos humanos.

Rivales del Gobierno

Hace un siglo, Woodrow Wilson, en aquel entonces un académico, describió un Estados Unidos en el que "grupos comparativamente pequeños de hombres", gerentes corporativos, "ejercen un poder y control sobre la riqueza y las operaciones de negocios del país", convirtiéndose en "rivales del propio Gobierno". En realidad, esos grupos pequeños se han convertido cada vez más en los amos del Gobierno. La Corte Suprema les da ahora un alcance aún mayor.
El fallo de 21 de enero llegó tres días después de otra victoria para la riqueza y el poder: la elección del candidato republicano Scott Brown para reemplazar al finado senador Edward M. Kennedy, el león liberal de Massachusetts.
La elección de Brown fue presentada como una "rebelión populista" contra los elitistas liberales que manejan el Gobierno. Los datos de la votación revelan una historia diferente. Una asistencia alta de votantes de los suburbios ricos y baja en las áreas urbanas demócratas contribuyeron a la victoria de Brown. "Un 55% de los votantes republicanos dijo estar muy interesado en la elección, en comparación con un 38% de los demócratas", según la encuesta de The Wall Street Journal/NBC. De manera que los resultados fueron, en realidad, una revuelta contra las políticas del presidente Obama: para los ricos, no estaba haciendo lo suficiente para enriquecerlos aún más, en tanto que para los sectores pobres estaba haciendo demasiado en favor de los poderosos.
La ira popular es perfectamente comprensible, dado que los bancos están prosperando gracias a los rescates, mientras que el desempleo se ha elevado al 10%. En el sector de la manufactura, uno de cada seis está sin trabajo: un desempleo en el nivel de la Gran Depresión. Con la financialización creciente de la economía y el desplome en la industria productiva, las perspectivas de recuperar los tipos de empleo que se perdieron son sombrías.

La salud pública

Brown se presentó como el voto 41 contra el programa de salud pública; esto es, el voto que podría socavar el dominio demócrata en el Senado de EEUU.
El programa de atención médica de Obama fue, en efecto, un factor en la elección de Massachusetts. Los titulares están en lo correcto cuando informan de que el público se está volviendo contra el programa. Las cifras de la encuesta explican por qué: porque la iniciativa no llega lo suficientemente lejos. El sondeo de The Wall Street Journal/NBC reveló que la mayoría de los votantes desaprueba el manejo del sistema de salud tanto por los republicanos como por Obama.
Estas cifras están en la línea de otras encuestas nacionales recientes. La opción pública de la salud es apoyada por el 56% de los encuestados y el acceso a Medicare a los 55 años de edad, por el 64%; pero ambas iniciativas fueron abandonadas. Un 85% opina que el Gobierno debería tener el derecho de negociar los precios de los medicamentos, como en otros países; sin embargo, Obama garantizó a las grandes industrias farmacéuticas que no elegirá esa opción.
Amplias mayorías de ciudadanos están a favor del recorte de costes, lo que tiene sentido: el coste per cápita en EEUU por atención médica es aproximadamente el doble que en otros países industrializados y los resultados en términos de salud están en el extremo inferior.
Pero el recorte no puede ser emprendido seriamente cuando se trata con gran generosidad a las compañías farmacéuticas y el sistema de salud está en manos de aseguradores privados prácticamente sin regulación -un sistema costoso, peculiar de EEUU-.
El fallo del 21 de enero eleva nuevas e importantes barreras para superar la grave crisis del cuidado de la salud o para afrontar asuntos tan críticos como las inminentes crisis ambiental y energética. La brecha entre la opinión pública y la política pública es cada vez mayor. Y el daño a la democracia estadounidense es tan grande que difícilmente se puede exagerar.
*Noam Chomsky, distribuído por The New York Times Syndicate.

jueves, 7 de enero de 2010

Pensar la economía


Ramiro Pinto
Debemos analizar nuestra manera de pensar la economía, que respionde a un determinado tipo de lógica, peron hay otros modelos que serán necesarios tener en cuenta para resolver los problemas que nos afectan. Insistir en una política económica que busca crear empleos es un error, carece de sentido y sólo responde a una inercia del pensamiento y de la política. Hacen falta nuevos análisis, pues como dijera Einstein "no podemos buscar soluciones a los problemas que con las mismas ideas que los provocaron".
Sobre fantasmas y bulos en forma de argumentos, alrededor del tema de la RB, se dan y amplían a través de los medios de comunicación cuando desprestigian el tema a base de hacer de él una caricatura.  No es algo nuevo. Ya Karl Marx tuvo que salir a la palestra del debate, no para discutir sobre sus teorías, que muchas veces ni fueron leídas por sus detractores, sino para desmentir y salir al paso de fábulas que se desparramaron por la sociedad, como que el comunismo lo que pretendía es compartir a las mujeres forzosamente y socializarlas. Al menos seamos conscientes de cómo funciona nuestra psicología en la sociedad.
Permita el amable lector que recurra a una experiencia personal que pienso es muy ilustrativa para entender lo que quiero explicar. Cuando mi hija Daira tuvo tres o cuatro años, estaba en el parque de San Francisco (León) mientras que yo la cuidaba sentado en un banco, supongo que leyendo o tomando algunas notas. El caso es que mi hija empezó a llorar y medio a pelearse con otra niña porque quería su pala y un cubo. Ésta no se lo quiso dejar. Yo no acudí, pues pienso que es mejor que lleguen a un equilibrio entre ellas y si la cuestión no pasa a mayores no pasa nada. Pero la mamá de la otra pequeña intervino. Empezó a dar lecciones de generosidad, de que hay que prestar las cosas, etc. La niña suya cada vez lloró más pues no quería dejar sus juguetes. La mía también, pues le creó expectativas de que lo iba a tener. Se montó un follón. Ante lo cual me acerqué  a ver qué pasaba y evitar que la señora siguiera con su estrategia. Le pregunté a ella si sería tan amable de dejarme su coche o su piso cuando se fuera de veraneo. La señora se lo tomó a mal, muy mal, sin apreciar mi sentido irónico y pedagógico, y empezó a gritarme, se creó un remolino de gente que hizo que me fuera con mi hija bajo insultos de ella y otras señoras que pensaron que fui allá a violentar a la madre aleccionadora. Quise, aunque no pude, explicar a esa madre que lo que para ella es el coche y su casa es para su hija la pala y el cubo y que no puede forzarla a dejarlos. Observé que su reacción forma parte de un esquema lógico que cada cual aplica a su contexto. Tal anécdota me vino a la cabeza cuando analicé este asunto de la Renta Básica, pues cuadra perfectamente. La madre tiene el mismo esquema lógico que la hija, sólo que no valoró los objetos de la pequeña.  Cambia el contenido, pero el modelo de pensamiento es el mismo.
A este esquema responde el prejuicio sobre la RB. Vi que las pruebas que hace Piaget sobre la valoración lógica de los pequeños es aplicable a este tema. Cuando se dice que no hay dinero, por más que se demuestra que haciendo cálculos sale la cantidad y que es otra forma de organizar el dinero,  es lo mismo que cuando a un chaval se le pregunta: ¿qué pesa más, un kilo de paja o un kilo de hierro? En realidad pesa lo mismo, pero el sujeto infantil tiende a pensar que el kilo de hierro pesa más, porque la paja apenas pesa como idea. Es el mismo elemento lógico que funciona para decir "no hay dinero".
Otra prueba es decir: si una vaca blanca da leche blanca ¿una vaca negra cómo la da? Por aplicación de la lógica la respuesta es que su leche será negra, pero la realidad es que la leche es blanca, sea la vaca del color que sea. Pues cuando se asegura que la gente no trabajaría con la Renta Básica es porque se aplica una lógica que consiste en pensar que si se trabaja por dinero y ya tenemos dinero, aunque sea un mínimo, nadie trabajaría, lo cual no es real, aunque sea "lógico" pensarlo, pero forma parte de un tipo de lógica que da lugar a errores cuando no se analiza en profundidad el asunto al que se aplica.  Basta acercarse a la realidad para comprobar que mucha gente que gana tres y hasta cuatro veces más de lo que supone la Renta Básica hacen horas extras, pero no sólo en empresas de estructuras metálicas o en hostelería y la construcción, obligados por el empresario, sino que también, y fuera de la ley, policías que sacan un suplemento de taxistas con la licencia de un hermano, funcionarios de Hacienda que llevan la contabilidad de pequeños negocios. Trabajadores de instituciones autonómicas que por las tardes hacen unas horas de representantes de algún producto o se dedican a la venta de coches de importación o de automóviles de lujo de segunda mano. Profesores universitarios que hacen trabajos para empresas privadas, fuera del horario y el contrato laboral. Y así cada cual podrá poner decenas de ejemplos que conozca en su familia y entorno de amistades y conocidos ¡Y con 421 euros al mes dejarían de trabajar! Que ironía. Y sin embargo es una crítica recurrente a la Renta Básica.
El pedagogo Jean Piaget estudia el desarrollo de la inteligencia prestando atención a la construcción de estructuras lógicas. Para este autor la lógica no es sólo un mecanismo de pensamiento, sino que forma, construye, el conjunto de lo que piensa. Se adapta a un tipo de lenguaje, no de verdad, lo cual ocurre hoy insistentemente en el discurso económico. Considera necesario manejar varios tipos de lógica para pensar comprensiva y creativamente. Para Piaget conocer un modelo lógico es saber sus límites. Muchas veces se confunde la lógica con la argumentación, lo cual da lugar a soluciones equivocadas. Esto afecta de lleno al debate sobre la RB, pues muchos economistas que están a favor de la implantación de esta medida aplican un único modelo de lógica y pretenden su financiación con el mismo modelo de la era keynesiana, manteniendo como fuente del dinero necesario la modificación de la base tributaria, cuando es necesario encontrar una forma específica que emane de la realidad de la cual surge la necesidad de aplicar la RB, como es la tasa RB y otras medidas complementarias, que veremos a continuación.
Como bien dice Fabián Estapé, con su retranca al hacer comentarios incisivos, y que ha dejado escrito en su obra "El juego de vivir. Recuerdos de un economista", la Universidad ofrece una formación utilitaria, en la que el éxito se mide en función de los contratos. Propone como antídoto fomentar el diálogo, la creatividad y la crítica. Algo que cuando he hablado con él me comenta que brilla por su ausencia. Lo cual impide que se entiendan e investiguen nuevas ideas.
La desconexión de las ciencias económicas y de las ciencias en general con la realidad es otro mal endémico que padece nuestro modelo educativo. Por lo tanto, cuesta mucho entender  nuevas referencias que son necesarias de aplicar. Sobre este asunto el pedagogo brasileño Paulo Freire desarrolla un modelo pedagógico que parte de la idea de que para enseñar hay que entender la realidad en la que se vive. Esto es esencial para la historia, la biología, y demás, pero es especialmente importante para el estudio de la economía.
Recuerdo que algunos profesores y eminentes economistas se echaron las manos a la cabeza al incluir en mi libro sobre los fundamentos de la RB como factor del mercado laboral las influencias y amistades. Les propuse que hicieran una correlación sobre cien personas y ver cuántas no deben su puesto de trabajo a este factor. Todos superaron en sus listas el 85%. Me dieron la razón, pues les afectaba a ellos mismos, pero me dicen: eso no se puede enseñar. Te preparan para entrevistas de trabajo, para hacer test, etc. y luego hay factores que son los que funcionan en la realidad. Lo grave es que sucede lo que enseña Freire, en tanto y cuanto los adultos llegan a pensar con lógica y conceptos por el proceso de aprendizaje, pero pocos lo correlacionan con la realidad concreta.  Sucede algo que está pasando hoy en  la economía: cuando la realidad cambia la lógica y los conceptos al uso impiden que se vean las nuevas realidades que surgen. Así, con relación a la RB, la teoría aprendida ( y su consecuente lógica) no encaja con los fenómenos de la economía real.
Recientemente el profesor de química de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales y vicedecano de la Universidad Politécnica de Madrid, Gabriel Pinto, está empeñado en involucrar el aprendizaje de la química con la vida cotidiana. Observa la necesidad de entroncar lo que enseña con cuestiones directamente relacionadas con el entorno del estudiante. El tema parece  que viene de lejos, pues recoge una cita de hace dos mil años, de Petronio, en su obra el Satiricón: "la razón por la que los jóvenes salen tan ignorantes de las escuelas es porque no han entendido el contacto con nada de alguna utilidad en la vida diaria".
Durante mis conversaciones en Moralzarzal (Madrid) con este profesor, mi hermano Gaby, comentó que cuando salió titulado de la Universidad no supo que NH3 se refería al amoniaco, que CaSO4·2H2O es el yeso, NaClO la lejía o Na2O.CaO.Na2O el vidrio. Aún hoy llegan a su Facultad alumnos que no saben que no todos los conocidos como plásticos lo son, o que el vidrio de una ventana no es un cristal y, sin embargo, el hielo sí lo es.  Es triste que cuando expone su trabajo muchos profesores le preguntan que si al aplicar sus conclusiones les van a pagar más.
Joseba Arregi escribe un artículo muy interesante en el que plantea el debate sobre nacionalidades como un problema nominalista, al diferenciar "nación" como palabra o como realidad. El nominalismo, comenta, separa el nombre de la realidad. Observa la importancia de tomar conciencia de este fenómeno del lenguaje, pues el nominalismo surgió para legitimar las monarquías nacionales frente al poder del Papado. En definitiva, advierte, el nominalismo encierra cuestiones de poder sumamente graves, pues el lenguaje tiene el poder de definir la realidad, el cual viene a ser una especie de hipóstasis, o sea el poder que soporta los demás poderes. Y ciertamente en economía muchos debates transcurren en discusiones sobre palabras y teorías nominales.

Entre Descartes y Pascal


Recientemente Neil Asmtrong, el primer hombre en pisar la luna, declaró: "Los avances en ciencia, tecnología e informática han mostrado un asombroso progreso humano. Si queremos sobrevivir tendremos que hacer  el mismo progreso en la mente humana, lograr que sea la gran mejora que marque el s. XXI. Si no podemos conseguirlo nos esperan días muy oscuros".
Con la Renta Básica aplicamos a navaja de Ockham, en el sentido de no multiplicar los entes sin necesidad, mediante subsidios, ayudas, salarios de inserción, pensiones, que se darán a lo que haya derecho por cotizaciones y demás. Pero es a partir de que se desarrolle su implantación se evitará poner en riesgo las arcas públicas y  habrá la posibilidad de incrementar la inversión en mejoras sociales sanitarias, educativas, infraestructuras, etc. Ocurre que todo modelo económico responde a un modelo de pensamiento.
Con la física de Newton se explica que una manzana se desprende del árbol y cae, por el efecto de la gravedad. Nada tiene que ver con los postulados de Einstein. Las teorías de ambos son verdaderas, pero cambia la realidad en la que suceden sus análisis. Cada una vale en la medida en que se aplique a un determinado contexto.  Si la manzana se suelta  fuera de la atmósfera no cae. Para entenderlo hace falta un nuevo método.
La economía se razona desde hace casi un siglo con las coordenadas cartesianas, como forma de razonamiento.  Ha evolucionado pero sobre un mismo modelo de razonar, que ha permitido comprender un modelo de realidad. Pero ahora no sirve. Hay una dualidad entre dos pensadores, científicos y matemáticos, René Descartes y Blaise Pascal. Al segundo apenas se le estudia. En el sistema educativo español ni se le nombra en filosofía, cuando es necesario para comprender la realidad cambiante.
Tal como analiza Jean MernardDescartes hace surgir la totalidad del saber de una primera verdad, indudable y de absoluta seguridad, de ahí su famosa frase de su obra “El discurso del método”: "pienso, luego soy": "Es tan firme y segura esta verdad que los escépticos no eran capaces de conmoverla, juzgué que podía aceptarla sin escrúpulos como primer principio de la filosofía que buscaba". Descartes no sólo quiso descubrir un fundamento para establecer un método de razonar, sino que pretendió pensar por sí mismo y salir del férreo control del pensamiento que ejercieron los escolásticos, de manera que un principio le permitiera contrastar las opiniones y teorías de las autoridades. Su fundamento supuso un adelanto en el cálculo geométrico y matemático, pero sirvió para una realidad estable, o establecida, sobre la que introdujo el razonamiento. Superó el modelo aristotélico del silogismo, cuyo razonamiento parte de principios generales alcanzados por la fe o fundados en una autoridad, como la de Aristóteles. De esta manera era imposible descubrir nuevas verdades.
Su contemporáneo Pascal, con quien Descartes mantuvo un arduo debate, entendió que el progreso depende de la acumulación de descubrimientos científicos. Su planteamiento concibe que hay que buscar la verdad a partir de principios diversos y mediante una multiplicidad de métodos. Lo cual da lugar a una cadena de deducciones, dotadas de igual solidez y permite plantear conclusiones contradictorias, lo que origina la posibilidad de encontrar nuevos principios. Encontramos un germen de la dialéctica en este pensador. Su metodología permite superar teorías y realidades cerradas en sí mismas. Actualmente el pensamiento económico, desarrollado sobre el modelo cartesiano,  se estanca en una serie de errores irreparables que no se pueden ver dentro de ese modelo y menos aún aplicando una lógica construida sobre una realidad pretérita.
El modelo cartesiano llevó a errores ante nuevas realidades  e interpretó mal fenómenos físicos demostrados empíricamente, por mantener un principio único como fundamento de su pensamiento. Pascal verificó la hipótesis de Torricelli sobre el vacío y admitió, por lo tanto la existencia de éste. Descartes, junto  a Noël,  un  jesuita, lo negaron, pues va en contra del principio sobre el que se construye su razón o creencia. Negaron el vacío por su concepción cartesiana de la realidad. Descartes se preguntó ¿cómo pasa la luz? y basándose en una lógica apriorística y en su autoridad intelectual boicotearon el descubrimiento de Pascal. Según su lógica es imposible que exista el vacío. Explicaron que un misterioso éter era lo que había en la probeta y no el vacío. Y tal fue la opinión dominante.  Descartes tampoco admitió que la tierra gira alrededor del sol. Para mantener que la tierra está fija y admitir los datos que empezaban a aparecer, estableció que un torbellino de éter es lo que gira alrededor del sol y no la tierra.
Es fundamental ver esta situación, con cierta perspectiva, pues es lo que está ocurriendo hoy con el pensamiento económico. Las excusas se convierten en argumentos y se inventan realidades de éter para explicar fenómenos que no tienen sentido en la nueva realidad.
Para Philipp Lersch, una de las consecuencias de la racionalización cartesiana es que el pensamiento se ha reducido a números y cantidades cuyo uso particular es el pensamiento en dinero, convertido en la medida básica de todos los valores prácticos. Esto me lleva a comentar un efecto de la RB que no es tangible, pero muy necesario de cara al futuro, o de lo contrario se incrementará la agresividad ciudadana. Hace falta recobrar  la vocación, para evitar que profesiones amparadas en la oferta pública de empleo en la justicia, la enseñanza, la medicina y otras con una proyección social y de servicio se conviertan en meros puestos de funcionarios, o que trabajar  con un oficio sea una forma de saquear al cliente con la única meta de ganar más dinero. El afán por ganar simplemente, hace que se estudie para obtener un título y buscar un empleo, con éste cumplir las horas y cobrar. Crece cada vez más la violencia en los centros de enseñanza y sanitarios. En la justicia y la política la corrupción.

Cambio del paradigma económico

La Renta Básica es una realidad no realizada, carece, por tanto, de referente conceptual en la sociedad. A pesar de todo se extiende su lógica en grupos, partidos políticos y entra en la institución parlamentaria. Esta idea se enfrenta a otra, el pleno empleo, que por contra es irreal, no tiene cabida en lo real (la RB sí, por eso decir que es una realidad) Pero funciona como creencia-ilusión, al ser una realidad del pasado y crear expectativas sobre el futuro con la imagen de lo que fue la sociedad industrial.
La Teoría Alternativa, que desarrollé en el libro "Fundamentos de la renta Básica y la peretsroika del capitalismo", supone un cambio de concepto científico en la economía, un cambio cualitativo que sucede sobre la base de una nueva realidad. Lo que el sociólogo Salvador Giner, llama estructuras latentes. Para desarrollar las nuevas estructuras económicas es preciso entrar en el nuevo paradigma conceptual del pensamiento de la política, la cultura y demás. Exige reflexión y capacidad política para afrontar el reto de una transformación histórica. Yo diría que, incluso, antropológica. Tal realidad emerge como consecuencia de cambios materiales que se acumulan, efecto de la tecnología y la globalización, pero no somos capaces de saltar a esa nueva realidad. Sin hacerlo todo lo que se haga desde la política económica es dar vueltas a una noria, pues como dice el título de una obra de Rafael Sánchez Ferlosio: "Mientras no cambien los dioses  nada ha cambiado".

Un cambio de paradigma no quiere decir que los demás fueran falsos, sino que no son útiles en la actualidad, aunque antes lo fueran. Medidas del keynesianismo, incluso del liberalismo, han funcionado, aunque cueste reconocerlo desde un pensamiento de izquierdas. Pero ya no funcionan. Y no sólo ocurre en economía. El científico Juan Hermoso, reconoce que antibióticos que desde hace décadas funcionaron  ahora son ineficaces. El mal uso de tales medicamentos y no usar las dosis mínimas ha hecho que se creen grupos de bacterias resistentes, lo que exige desarrollar nuevas terapias.
A pesar de los datos concluyentes no se toman medidas para el futuro inmediato. La Oficina Comunitaria de Estadística (Eurostat)  advierte que el incremento de población en los países del sur de Europa no será suficiente para compensar el descenso de población previsto. Se calcula que se va a pasar del 68´6% de población en edad de trabajar en el 2004, al 12´8% en el 2025. Y que se está llegando a que haya tres personas inactivas por cada cuatro en edad de trabajar. Tanto el modelo de cotización como el meramente salarial quedarán inservibles, sin que haya nada que lo sustituya si no se ponen manos a la obra. Lo que fue el salario mínimo para todas las profesiones y para todo trabajador es el equivalente a la RB, como mínimo de subsistencia, al pasar de la sociedad del trabajo a la sociedad tecnológica, que no consiste en no trabajar, sino RB + empleo, pero un empleo cada vez más escaso y temporal.
Por otra parte ha sucedido un cambio al que se ha adaptado la fiscalidad. El crecimiento económico depende del negocio financiero. La Bolsa de Madrid se fundó durante el reinado de Isabel II, 1834, con el fin de promover el desarrollo empresarial. Un siglo después John M. Keynes dijo que ninguna teoría es válida si olvida que el mercado depende de miles de inversores.  Hoy este criterio ha cambiado. Como ya expliqué en el cuadernillo sobre la Tasa RB, hoy los capitales son de unas dimensiones tan desproporcionadas que no arriesgan más que en estrategias que compiten con otros capitales de su tamaño. Sucede que sus movimientos bursátiles generan dinero por su propio dinamismo, lo que no pasa con los pequeños capitales, que se ven arrastrados por las tácticas de los emporios económicos, los cuales agrupan diversos capitales productivos. Pero la economía financiera crea dinero, como si fuera una industria compleja que produce cifras, las cuales se convierten en riqueza contante y sonante. Es como la energía cinética que se crea por el efecto de su masa y de su movimiento (Ec = 1/2 mv2)
La General Motors elimina 25.000 empleos, cierra 4 factorías de vehículos y repuestos y ahorra de esta manera 2.035 millones de euros. Su cuota de mercado bajó del 41% en 1984 al 21% en el 2004,  pese a lo cual, cuando todo ello se anuncia, su cotización en Bolsa  es un incremento del 1´7%. El Boletín Económico del Banco de España explica que el ordinario neto de las empresa deben su crecimiento a tres factores: aumento de los ingresos financieros, reducción de gastos y aportación de dividendos de filiales extranjeras.
Ante esta nueva realidad Götz W. Werner plantea una hipótesis interesante. Parte de entender que la economía sirve para conseguir bienes y proporcionar a las personas unos ingresos con los que adquirir esos bienes ¿Si se asegurase la producción de todos los bienes por fabricas totalmente automatizadas, lo que sería una imaginable etapa de la robótica, qué tendríamos que hacer con las personas que no trabajan? se pregunta. Porque para dar salida a lo que se produce alguien lo tendrá que comprar y su trabajo no es necesario. Plantea que con los viejos paradigmas no hay solución a este problema. Fijémonos que en este caso la RB tendría que ser superior al umbral de la pobreza, porque se replantea la base sobre la que se entiende hoy la Renta Básica, que es una etapa basada en la tecnología, pero no sustituye el 100% del trabajo. Este pensador llega a la conclusión de que hoy es posible iniciar la aplicación de la RB. Observa: "no es un problema de financiación, sino un problema cultural". Para llevar a cabo la Renta Básica propone bajar las rentas de trabajo, pues no es lógico, en la situación actual, que a más se trabaje más se pague y a la vez aumentar significativamente el IVA, como impuesto al consumo.
Carlos Fuentes, premio Príncipe de Asturias de las Letras, advierte que si la mitad del mundo pasa hambre no tiene futuro ni el capitalismo, ni el mercado, ni la democracia, ni la paz. Observa que fue cuando empezaron las vacaciones pagadas, los permisos de maternidad y demás conquistas cuando se produjo un salto muy fuerte que condujo a la situación actual. Dice: "Algo va muy mal en el impulso del capitalismo actual en su paso de lo industrial a los servicios y las nuevas tecnologías. Es un cambio radical insuficientemente tratado que está desplazando mucho trabajo fuera y hace falta un ajuste, como el que hicieron los sindicatos en la era industrial". ¿Tal ajuste puede ser la Renta Básica? Yo creo que sí. Pero tenemos que empezar a pensar, y hacerlo de otra manera, pues hay muchas lógicas y muchas maneras de pensar, y cada cual es útil en un momento determinado. No cerremos las puertas del pensamiento ni a la realidad, ni a las soluciones en la economía.
Ramiro Pinto: Escritor. Con varios ensayos sobre economía en relación con la Renta Básica. Es autor de obras de teatro y relatos de gran originalidad.

lunes, 4 de enero de 2010

Las reformas silenciadas

José Manuel Naredo

En los últimos tiempos hemos oído que la economía española necesita reformas estructurales que la ayuden a salir de la crisis. Pero cuando ese clamor favorable a las reformas se concreta, sólo una acostumbra a proclamarse con unanimidad: la reforma del mercado de trabajo. Atendiendo a las noticias de prensa, esta fue la principal recomendación que hizo el presidente del Banco Central Europeo en su visita a España, remachada, además, por el gobernador del Banco de España y el presidente de la patronal. Parece como si se trataran de ocultar las más graves irresponsabilidades y debilidades empresariales, financieras o inmobiliarias que provocaron la crisis mirando para otro lado, hacia ese chivo expiatorio del mercado de trabajo.

Merece la pena recordar que el salario medio y el coste laboral por hora trabajada se sitúan en España muy por debajo, no ya de la media de la UE de los 15, sino también de la media de la UE ampliada de los 27 países. Porque la evolución de los salarios en España arrastra todavía la enorme pérdida de poder adquisitivo que sufrieron con la inflación y la represión de la posguerra, que se recuperó durante el tardo-franquismo, para moderarse de nuevo con los pactos de la democracia y con el reciente aumento del trabajo precario. Por lo tanto, puestos a buscar responsabilidades, no son los modestos costes salariales los que han venido lastrando la competitividad y haciendo tan deficitaria la balanza comercial en nuestro país, sino la escasa productividad y vocación exportadora de las empresas. En este contexto –y con una tasa de paro que dobla a la de los países de nuestro entorno– parece una broma de mal gusto hablar de que hay que flexibilizar el mercado de trabajo, abaratar el despido o desvincular la evolución de los salarios de la del coste de la vida, para hacer que el coste laboral caiga todavía más por debajo de la media europea a la vez que se da rienda suelta a las inversiones especulativas y/o improductivas engrasadas con dinero público, atentando contra la convergencia de ingresos y la cohesión social.

En suma, que se habla de reforma laboral pero se silencia lo que de verdad motiva la baja productividad y capacidad exportadora de la economía española. Pues se hace la vista gorda sobre la responsabilidad que tiene el contexto socio-institucional que ha venido primando operaciones especulativas y "pelotazos inmobiliarios" y, como consecuencia, un empresariado más preocupado de cuidar sus relaciones que de orientar bien sus inversiones hacia la eficiencia de los procesos y la calidad de los productos. El propio presidente de la patronal viene a ejemplificar este tipo de empresariado cuyo éxito pecuniario no es fruto de producciones, sino de relaciones que facilitan pingües operaciones, privatizaciones y contratas que poco tienen que ver con la épica del "empresario innovador", la competitividad y las mejoras.

Mientras tanto, se silencian las reformas pendientes de la economía española que van, desde las relacionadas con esos dos protagonistas de la crisis que son el ladrillo y las finanzas… hasta las ligadas a la agricultura, el agua o el territorio.

Público 20-12-2009

martes, 15 de diciembre de 2009

DIFICIL CAMBIO DE MODELO PRODUCTIVO SIN CAMBIOS EN EL URBANISMO

Julio Rodríguez López

En los dos años ya transcurridos de recesión se ha aludido con frecuencia a la conveniencia de cambiar el modelo productivo de la economía española. El modelo en cuestión corresponde a la evolución seguida por dicha economía durante la etapa comprendida entre 1997 y 2007. En dicha etapa el crecimiento de la economía española se apoyó sobre todo en el auge de la construcción y venta de viviendas. Ello fue posible por la abundante financiación crediticia de bancos y cajas de ahorros al mercado inmobiliario y por la política urbanística “proactiva” de los ayuntamientos, tolerada por las comunidades autónomas. De persistir dicha política urbanística en los próximos años será difícil lograr el cambio deseable en la estructura productiva de la economía española.

La Constitución de 1978, los Estatutos de Autonomía y las Sentencias del Tribunal Constitucional han establecido que corresponde a las comunidades autónomas diseñar y desarrollar sus propias políticas en materia urbanística. Al Estado le corresponde ejercer ciertas competencias, lo que deberá hacer respetando el papel dominante de autonomías y ayuntamientos en dicho terreno. El motor del planeamiento son los ayuntamientos, bajo la tutela de los gobiernos autónomos. Estos últimos pueden llegar en el ejercicio de sus competencias hasta la concesión directa de una licencia, como es el caso de la Comunidad de Madrid, donde en los proyectos considerados como trascendentes se puede limitar el papel de los municipios al de emitir un informe no vinculante sobre la viabilidad urbanística (Proyecto de Ley de Medidas Fiscales y Administrativas (Acompañamiento) de los Presupuestos de 2010).

De la política de gobierno del suelo depende no solo la superficie destinada a la construcción de nuevas viviendas, sino también la extensión del suelo para otras actividades productivas y zonas verdes, entre otros destinos. Las decisiones locales sobre la composición del suelo en cuanto al uso del mismo resultan por completo relevantes para el futuro económico de las ciudades y, por agregación, para el conjunto de la economía española.

La experiencia del último auge en materia de gobierno del suelo no ha sido positiva para la economía española. Las nuevas viviendas se han construido con frecuenciaeliminando actividades productivas preexistentes, agrícolas e industriales. Se ha reducido la superficie de suelo situado en polígonos industriales, recalificándose suelo industrialcomo urbanizable residencial. El proceso ha estado favorecido por el descenso producido en la rentabilidad de numerosas explotaciones agrícolas, ante la creciente competencia del resto del mundo, en especial por parte del norte de África.

Resulta escaso el debate existente en los municipios sobre el destino del suelo. En las elecciones locales apenas se toca dicha cuestión, de la que depende el futuro económico de los municipios. Al tratarse de una materia en la que son competentes ayuntamientos y autonomías, a nivel nacional aparecen las quejas frecuentes de los ciudadanos, pero sin alternativas al esquema institucional actual.

También ha destacado la intervención del Parlamento Europeo sobre el urbanismo valenciano y español. El “Informe Auken” de 2009 (Parlamento Europeo, Comisión de Peticiones, 20.2.09),que ha sucedido a otro de 2005, ha criticado fuertemente el urbanismo de la Comunidad Valenciana y el del conjunto de España. Se ha reforzado la idea de que la legislación urbanística española es inadecuada y debe de ser objeto de un cambio significativo (Eugenio Burriel, “La Unión Europea y el Urbanismo Valenciano, ¿conflicto jurídico o político?”, Boletín de la A.G.E. Nº 49, 2009).

Un ejemplo es el comentario de un asesor legal aparecido en el magazín “FT. Wealth” (Issue Eight Winter 2009, “Foreign Affaire”, Pág. 37): “Algunos gobiernos locales como el de Valencia tienen derechos casi ilimitados para desarrollar suelo sin compensación. Se han construido viviendas en España con la autorización de funcionarios corruptos, violando las normas del planeamiento. Los adquirentes deberían emprender la compra de propiedades en España de los últimos 30 años con cautela y bajo asesoramiento profesional”.

Las políticas locales y autonómicas en materia de decisión sobre el destino del suelo mantienen la absoluta prioridad al desarrollo inmobiliario. El déficit exterior reaparecerá con fuerza al primer indicio de recuperación de la hasta ahora decaída demanda interna. La solución a los problemas de la economía española debe favorecer que la recuperación de la demanda se acompañe demayores niveles de producción interior. Una política orientada hacia el crecimiento debe de estimular el desarrollo de una economía mas diversificada (Martín Wolf, “A weakened Britain enters the post- Thatcher era”, FT, 4.12.2009).

(El Siglo 14 de diciembre de 2009)

(II)

viernes, 4 de diciembre de 2009

Corrupción y democracia

José Manuel Naredo


El hecho de que los casos de corrupción se acumulen en los tribunales y afloren en los media, induce a preguntarse por el caldo de cultivo sui géneris que los hace proliferar, escapando a los habituales filtros democráticos.

Existen dos posibles enfoques del tema. Uno más restringido, que identifica la corrupción con delitos tipificados en el Código Penal consistentes en utilizar las administraciones públicas para obtener lucros privados. Este enfoque considera el comportamiento corrupto como patologías individuales condenables que cabe denunciar y perseguir con más o menos ahínco, pero hace abstracción del caldo de cultivo que las genera, que aparece como algo normal, que no llama la atención ni suscita la crítica. Hay que adoptar, así, otro enfoque más amplio para investigar el contexto propicio a la corrupción que ofrecen los sistemas socio-económicos.

El reciente Foro Público sobre Corrupción y democracia reflejó ambos enfoques. El más restringido corrió a cargo de dos ponentes invitados –militantes de los dos principales partidos que han gobernado el país– que, tras reconocer la corrupción como patología que aflora en los tribunales, apuntaron la necesidad de reforzar controles e instrumentos que ayuden a paliarla. Sus razonables propuestas tuvieron la virtud de señalar los límites hasta los que puede llegar este enfoque que aprecia, lógicamente, que los procesos de corrupción que detecta son más bien la excepción que la regla. Sin embargo, el introductor del Foro, José Vidal Beneyto, adoptó un enfoque más amplio, apuntando que el problema no es el que enfrenta corrupción a democracia, sino el de la corrupción de la propia democracia, señalando como causa radical de este fenómeno la incompatibilidad de fondo que se observa entre capitalismo y democracia. Precisemos por este camino la forma que adopta esa contradicción en nuestro país y la dimensión que alcanzan las prácticas corruptas.

Desde este enfoque más amplio, los casos de corrupción que se detectan vienen a ser la punta del iceberg de males mucho más extendidos, heredados de la simbiosis entre capitalismo, medio siglo de despotismo franquista y una Transición política que excluyó a los críticos del sistema para reacomodar, bajo nueva cobertura democrática, las élites del poder que siguen tomando las grandes decisiones y favoreciendo los grandes negocios de espaldas a la mayoría.

Las mismas administraciones públicas siguen estando parasitadas por los intereses empresariales o partidistas que mandan en cada sector o en cada municipio, haciendo que trabajen a favor de estos de forma normal y que la corrupción prospere las más de las veces con cobertura legal. En el urbanismo se entronizó al “agente urbanizador” para que, en connivencia con los políticos locales, utilice a sus anchas la trampa de las recalificaciones de suelo. Así, operaciones y megaproyectos urbanos que durante el franquismo nos parecían escandalosos se multiplican hoy revestidos de impunidad legal y de buen hacer político y empresarial… Creo que iluminar este oscuro caldo de cultivo tan propicio a la corrupción es el primer paso para erradicarla.

José Manuel Naredo es economista y estadístico.